POR EL DERECHO A CUIDAR Y SER CUIDADAS CON DIGNIDAD

Hoy, 30 de marzo, alzamos la voz desde la autoorganización y la resistencia. Somos las que sostienen la vida, las que cuidan en las sombras de los hogares, supliendo con nuestros cuerpos las carencias de un sistema de cuidados que ni España ni Europa han sabido resolver. No somos heroínas por vocación. Como sujetas políticas, trabajadoras con derechos.

1. CUIDAR ES UN TRABAJO, NO UN FAVOR: JUBILACIÓN DIGNA PARA LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR

Reclamamos que el hogar sea reconocido como un centro de trabajo digno. Denunciamos que «el amor no paga facturas ni cotiza». Exigimos la aplicación real de los convenios 189 y 190 de la OIT para erradicar la violencia y el acoso en nuestro sector. Mientras no seamos incorporadas de pleno al Régimen General de la Seguridad Social y no consideradas como un apéndice, todo avance seguirá conviviendo con una estructura que mantiene la desigualdad.

¡La edad no puede ser nuestra condena, sino nuestro derecho al descanso! Hoy nos plantamos frente a un sistema que nos invisibiliza. Somos compañeras de todas las edades: desde las más jóvenes, hasta las mayores de 65 años que acaban de llegar o que llevan décadas sosteniendo la vida en este país. Para todas nosotras, la jubilación hoy no es un puente, es un muro infranqueable.

DENUNCIAMOS: La brecha en la cotización: No aceptamos seguir en un Sistema Especial que nos devalúa. ¡Nuestro trabajo vale lo mismo que cualquier otro! Las lagunas de la precariedad: La irregularidad administrativa y el trabajo no declarado nos roban nuestro futuro. Hay compañeras que llevan 20 años cuidando, sin trayectorias protegidas, con vacíos propios de la economía sumergida y cotizaciones parciales. O peor, muchas sin un día reconocido. ¡Basta de deudas históricas con nuestros cuerpos!

Exigimos que se reconozcan y agilicen los años cotizados en nuestros países de origen. La movilidad no puede ser una excusa para la miseria en la vejez.

2. SALUD LABORAL: ¡NUESTROS CUERPOS NO SON DESECHABLES!

Denunciamos la exclusión histórica del servicio del hogar de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El Estado Español ha reconocido que “nos desempeñamos en lugares de trabajo”, pero sigue protegiendo la figura de domicilio privado. Si la inspección no entra, si los riesgos psicosociales no se acreditan, si no hay alta en Seguridad Social, si la trabajadora teme perder el empleo o ser expulsada, entonces el derecho existe, pero no se vuelve garantía. No aceptamos que nuestra salud dependa de la buena voluntad de la parte empleadora, expuestas al aislamiento, el acoso, las múltiples formas de violencia y la sobrecarga emocional. Exigimos la evaluación de riesgos en el domicilio y el reconocimiento de las enfermedades profesionales derivadas del esfuerzo físico, emocional y el uso de productos químicos.

Reivindicamos el derecho a la formación en salud laboral y a equipos de protección adecuados. ¡Nuestra integridad física es innegociable!

3. REGULARIZACIÓN EXTRAORDINARIA: SIN PAPELES NO HAY AUTONOMÍA

La Ley de Extranjería es una herramienta de violencia institucional que nos encadena a la precariedad y al miedo. Sin estatus administrativo, denunciar un abuso o un riesgo laboral se vuelve imposible. La regularización extraordinaria española en marcha se ha presentado como una medida de justicia, pero en la práctica está mostrando riesgos muy serios. Nuevamente nos vemos amenazadas por el requisito del Padrón como prueba robusta de permanencia continuada y un certificado de vulnerabilidad que convierte el derecho en prueba de sufrimiento. Una vez más, se nos obliga a traducir nuestras vidas en criterios verificables: ingresos, vivienda, redes, precariedad: el certificado de vulnerabilidad no es solo un trámite, es un dispositivo político que exige demostrar que una vida merece ser reconocida solo después de haber sido medida como vulnerable.

La Regularización Extraordinaria debe ser una política de reparación frente a un modelo económico que se ha beneficiado durante años de la precariedad migrante.

4. CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL Y LA BUROCRACIA

Nos unimos a las madres y hermanas cuidadoras: las listas de espera no son neutras. La lentitud administrativa es violencia que recae sobre nuestros hombros. Exigimos recursos públicos, prestaciones dignas y una inclusión real que reconozca la dependencia en todas las etapas de la vida.

5. DE LA SOLEDAD A LA ESTRUCTURA COLECTIVA

Frente al aislamiento de las trabajadoras internas y el desgaste vital, proponemos la organización política y el permanente trabajo de alianzas en unidad de acción para nuestro sector. Desde Asambleas, Jornadas Colectivas, hasta las «Escuelas Políticas», construimos una estructura propia para negociar y transformar el sector. No solo cuidamos: pensamos, nos formamos y luchamos.

6. UN FEMINISMO ANTIRRACISTA Y DE CLASE

Nuestro feminismo pone la corresponsabilidad en el centro y combate el racismo estructural. No queremos que el bienestar de unas dependa de la explotación y la falta de seguridad de otras. Queremos un sistema público de cuidados que proteja la salud y la vida de todas. Las trabajadoras del hogar no somos una anomalía del mercado laboral español ni europeo

Y algo que yo había dejado para terminar, pero creo que ya va muy largo a ver si podemos encajar lo importante, respecto de exigencias concretas:

Primero, integración plena y efectiva de las trabajadoras del hogar en el Régimen General de la Seguridad Social, sin tramos ni reglas especiales que sigan devaluando nuestras cotizaciones.

Segundo, aplicación material del Convenio 189 de la OIT: seguridad social, jubilación, desempleo, maternidad, salud laboral y protección frente a abuso, acoso y violencia en condiciones no menos favorables que el resto de trabajadoras.

Tercero, prevención de riesgos laborales con mecanismos públicos reales: inspección efectiva, reconocimiento de riesgos psicosociales, protocolos contra acoso y violencia, y protección para trabajadoras sin papeles o sin alta.

Cuarto, regularización amplia, accesible y sin condiciones. Ninguna trabajadora debería tener que demostrar sufrimiento para acceder a derechos.

Y quinto, participación vinculante de las organizaciones de trabajadoras del hogar en el diseño, seguimiento y evaluación de todas las políticas que nos afectan.

¡POR LA DIGNIDAD Y LA SALUD DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR!

¡DERECHOS, NO FAVORES!

¡PAPELES PARA TODAS!

Firmantes:

Asociación Muet. Mujeres unidas entre tierras.

Asociación Entrepueblos

logomadrecitas Asociación Madrecitas

logo SINMADIF Sindicat de Mares en la Diversitat Funcional

logo papeles Papeles para todas y todos

logo xarxa de cures Xarxa de Cures

Organizan

Colaboran

Financian

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